domingo, 22 de diciembre de 2013

FÁBULA DE ESOPO

El perro y la almeja

Un perro de esos acostumbrados a comer huevos, al ver una almeja, no lo pensó dos veces, y creyendo que se trataba de un huevo, se la tragó inmediatamente. Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal y se dijo:

-- Bien merecido lo tengo, por creer que todo lo que veo redondo son huevos.


Nunca tomes un asunto sin antes reflexionar, para no entrar luego en indeseables dificultades.