domingo, 26 de octubre de 2014

El dengue y el chukungunya

Hay preocupación en la comunidad, no solo nacional, sino también en el mundo, sobre todo en nuestras zonas tropicales, por la llegada del chikungunya y por el incremento del dengue. Por esto la profesora nos mandó a investigar y escribir algún tema sobre estas enfermedades y sus causas. Nosotros, mis amigos y yo, nos decidimos por averiguar sobre el insecto que las transmite y cómo evitar su reproducción. (Lo del virus como tema nos pareció dificilísimo) Lo primero que queremos reseñar es que, chikungunya significa doblarse en  idioma kimakonde, uno de los que se habla en Tanzania, (África). Se llama así  por la posición que adoptan las personas como consecuencia de los dolores que produce el virus en las articulaciones. El transmisor de la enfermedad es la hembra del Aedes Aegypti, zancudo oscuro y de rayas blancas que tanto observamos por ahí, y quien al picar a una persona infectada contrae el virus y luego se lo transmite a los otros individuos que ataque para extraerles la sangre que necesita para reproducirse. Este descubrimiento se le debe al doctor cubano Carlos Finlay,  por los años setenta del siglo antepasado. Cabe  destacar que la actividad del Aedes disminuye por debajo de los 17 grados centígrados, pero requiere de temperaturas constantes de 12 grados centígrados para que dicha actividad desaparezca. Aunque puede alimentarse a cualquier hora, prefiere las del amanecer o el atardecer. Para poner sus huevecitos, que luego se transforman en larvas, y que suelen ser entre 200 y 250, requiere de aguas limpias en reposo, recipientes descubiertos abandonados, cauchos desechados, materos, aguas de sumideros de los patios, los que deben cubrirse con tela mosquitera o ponerles larvicidas. Tomando en cuenta esto último,  se llega a la conclusión de que si todos trabajamos para evitar que existan estos criaderos, pues la proliferación de estas enfermedades se verá muy disminuida. Haciendo esta investigación nos encontramos con un lema que debemos todos conocer y que dice así: Sin criaderos no hay mosquito y sin mosquitos no hay dengue… ni chikungunya.  ¡Hasta el domingo!!!!




CHIPI    (Carlos Páez Ortiz)          (Ejido, 24 octubre 2014)