domingo, 31 de agosto de 2014

VISITA AL RINCÓN DE LAS CABRAS.


Quiero contarles, amiguitos, que estuve en Bailadores, municipio Rivas Dávila, con motivo de estarse celebrando la Feria Agropecuaria.  Allí tuve la oportunidad de visitar el Parque Feria La Granja, y ver las exposiciones de hortalizas, flores y artesanías, todo producto del trabajo de nuestros laboriosos paisanos bailadorenses. Luego presencié el concurso de caballos de paso en el que participaron finos ejemplares de diversas partes de Venezuela y, por supuesto, los de la zona, ya que en Rivas Dávila son muchos los que tienen esta afición como pasatiempo. Estando allí, conversamos con el ingeniero Augusto Acedo Rondón, organizador de la feria, quien nos invitó para que fuéramos a conocer su aprisco, nombre con el que se conoce a los criaderos de cabras, aunque mi papá buscó en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua y allí se define aprisco como “paraje donde los pastores recogen el ganado para resguardarlo de la intemperie”  En la mañana del domingo fuimos.  El aprisco se llama El Rincón de las Cabras, y está por Las Tapias. Allí el joven Augusto,  nos dio a probar las delicias que hace con los derivados de la leche de cabra,  mientras nos relataba, con mucha pasión, cómo nació su proyecto y los planes que tiene para convertir todo esto en una industria que beneficie a mucha gente… estando en eso,  lo llamaron porque una de las cabras estaba empezando a dar a luz… ¡Vamos!  -nos dijo- y todos nos fuimos detrás de él. En el corral donde estaba la parturienta había otras cabras, que un veterinario zuliano definió como las “tías” de los cabritos por nacer. Mis amiguitos Santiago Ramírez Betancourt, María Gracia Castellanos, Ana Camila Jaimes y yo presenciamos entonces por primera vez el milagro de la naturaleza y  por triplicado ya que la madre cabra tuvo tres cabritos, un macho y dos hembras, hecho que no había ocurrido nunca en el aprisco del ingeniero Augusto, pues la mayoría de los partos son de dos crías.  Al concluir el alumbramiento mis amigos y yo salimos de allí saltando, brincando…  por lo que el doctor maracucho dijo en su acento característico: “ese es uno de los efectos colaterales de la leche de cabra. Ja Ja Ja Ja.”. ¡ Hasta el domingo!!!


Chipi                       (Carlos Páez Ortiz)