domingo, 28 de septiembre de 2014

Ayer fue el Día Internacional del Turismo



Con motivo de celebrarse los 27 de septiembre el Día Internacional del Turismo, mi profesora nos puso como tarea hacer un escrito sobre el turismo en nuestra región. Al principio estuve tentado a copiarme lo que dice  Wikipedia sobre este tema, y aunque tomé algunos datos de ahí, decidí escribir algo sobre mis propias observaciones. A Mérida se le dan varios títulos, uno de ellos es el de Ciudad de los Caballeros, también el de Ciudad de las Nieves Eternas y otro el de Ciudad Turística y Estudiantil. Ser ciudad de caballeros (y de damas) por su gente amable y respetuosa; de eternas nieves, un privilegio que no tiene ninguna otra ciudad de nuestro país y el de turística y estudiantil, dan de por sí una idea de las cualidades que tiene Mérida para ser polo de desarrollo en esta actividad que, según me dijo mi papá, un periodista llamado Abelardo Raidi, definió como la Industria sin humo. Wiki dice que “el estado Mérida, por la hermosura de sus paisajes andinos y su agradable clima, es uno de los principales centros turísticos de Venezuela. Posee una extensa red de hoteles no solamente en su ciudad capital, sino que también a lo largo y ancho del estado. Entre sus atractivos están el Parque Zoológico de Los Chorros de Milla, el Museo de Ciencia y Tecnología, pasear en el trole, bajar por el trolcable a San Jacinto. En Ejido hay que visitar la Venezuela de Antier, en Chiguará La Montaña de los Sueños  y en la vía de Mucuchíes, el pueblito de Los Aleros, obras estas de don Alexis Montilla. También se puede ir al Observatorio Nacional de Llano del Hato. En la ciudad existen varios museos dignos de ir a visitar: El Museo de Ciencia y Tecnología, el de Arte Colonial, de Arte Moderno, la Casa Juan Félix Sánchez y el Jardín Acuario. También en el estado hay aguas termales. Nuestro teleférico, que es el más largo y alto del mundo,  está actualmente en remodelación y se espera que para fin de año funcionen varios tramos de esta emblemática obra de ingeniería. (Ojalá que la profe no se dé cuenta de todo lo que me copié de Internet)  Hasta el domingo!

Chipi         (Carlos Paez Ortiz)



FÁBULA DE ESOPO

El lobo y el labrador.

Llevó un labrador su yunta de bueyes al abrevadero.
 Caminaba por ahí cerca un lobo hambriento en busca de comida. 
Encontró el lobo el arado y empezó a lamer los bordes del yugo, y  enseguida y sin darse cuenta terminó por meter su cabeza adentro. Agitándose como mejor podía para soltarse, arrastraba el arado a lo largo del surco. 
Al regresar el labrador, y viéndolo en esta actividad  le dijo:
-- ¡Ah, lobo ladrón, qué felicidad si fuera cierto que renunciaste a tu oficio y te has unido a trabajar honradamente la tierra !

A veces, por casualidad o no, los malvados parecieran actuar bien, mas su naturaleza siempre los delata.





RINCÓN DEL POETA

DONDE EL ARTE NO DESCANSA

Hay en Ejido una casa
muy antigua, colonial,
señorial, podría decirse,
la de la Hacienda El Pilar.

Allí funciona hace tiempo
la sede del Ateneo
y para muchos muchachos
es un lugar de recreo.

Dan ahí valiosos cursos
de ballet, música, danza,
de modelaje, pintura…
allí el arte no descansa.

Hace pocos días que fui
y la verdad me distraje
fotografiando a las chicas
de ballet y de modelaje

y después de hablar ellas
tengo una cosa segura:
de allí muy pronto saldrán 
del arte grandes figuras.

Cuando mi hermanita vea
lo del ballet y todo esto
irá con mami este lunes
a inscribirse, y por supuesto,

querrá ser como Smirnova,
la gran rusa balletista
o estar ya, como modelo,
encabezando la lista!!!


CHIPI (Carlos Páez Ortiz)     

domingo, 21 de septiembre de 2014

Vacaciones en Coche.

Estas vacaciones que acaban de concluir me permitieron visitar con mi familia una de las islas que, junto a Margarita y Cubagua, conforman el estado Nueva Esparta. Me refiero, naturalmente, a la Isla de Coche. El viaje lo emprendimos por vía aérea desde El Vigía, con escala en Maiquetía. Al inicio del vuelo había muchas nubes y sólo pudimos apreciar, sobresaliendo la nubosidad, a nuestro imponente pico Bolívar luciendo aún parte de la nieve que lo había coronado días antes.  En Maiquetía nos encontramos con unos amiguitos que también iban de vacaciones a otras regiones. Comimos algo, y nos embarcamos rumbo a Margarita. En este vuelo pudimos ver La Tortuga, aunque no sé si es la misma isla que tanto nombran en los libros y películas de piratas.  En Margarita, al retirar el equipaje,  nos fuimos en taxi para El Yaque y de allí nos embarcamos en un peñero, que parecía un subibaja, con rumbo a San Pedro de Coche, que es como se llama la capital de esta pintoresca isla. Coche es el nombre indígena de un venado que antes existía allí. Llegamos al hotel, y mi hermanita y yo corrimos para la piscina, después fuimos a la playa, que está cerquita del hotel, al frente, iniciando así la grata rutina vacacional: varios días de baños, comidas, buceo, juegos, música, embadurnamiento con cremas contra el solazo y un paseo espectacular en un bus que llaman La Chiva Rumbera, que nos llevó hasta las salinas, a los monumentos naturales, a las montañas de conchas, a refugios de aves y a un mercado artesanal, guiados por una simpatiquísima guía que contó todo lo interesante de su isla nativa. En Coche hay pocos habitantes, el mar provee a los cochenses muchas de sus necesidades básicas, no hay semáforos, casi nunca se va la luz y creo que hay más motos de agua que terrestres. Se comunican con más frecuencia con Sucre que con Margarita y tienen un aeropuerto en construcción. Es necesario ser escritor para poder describir todo lo maravilloso que es pasar vacaciones allí, por eso creo que es mejor ir y vivir esa experiencia. Bueno, y ahora…a hacer las tareas soñando con poder volver algún día a Nueva Esparta. Así que… papi, vuelve a ahorrar. Je je je.  Chaíto. Hasta el domingo!!!

CHIPI   (Carlos Páez Ortiz)




FÁBULA DE ESPOSO

 El lobo con piel de oveja

Pensó un día un lobo cambiar su apariencia para así facilitar la obtención de su comida. Se metió entonces en una piel de oveja y se fue a pastar con el rebaño, despistando totalmente al pastor. 
Al atardecer, para su protección, fue llevado junto con todo el rebaño a un encierro, quedando la puerta asegurada.
Pero en la noche, buscando el pastor su provisión de carne para el día siguiente, tomó al lobo creyendo que era un cordero y lo sacrificó al instante.

Según hagamos el engaño, así recibiremos el daño.

RINCÓN DEL POETA

LA MASCOTA.

Era un copito de nieve
con azabache adornado
la noche que vio la luz
por la luna iluminado.

Nació solo, sin hermanos,
por esa razón los niños
de la casa parameña
lo abrigaron de cariños

Creció jugando con ellos
en los prados aledaños
y les servía de montura
debido a su gran tamaño.

Jugaban sobre la guerra
y él corría entre la metralla
como el más bravo y valiente
caballito de batalla.

Transcurridos varios meses
pasaron unos soldados
y el oficial que los guiaba
quedó del perro prendado.

Por ser de su misma causa
el dueño del can hermoso
al juvenil militar
se lo regaló gustoso.

Se marcharon los soldados
en formación por el cerro
y un indio se fue con ellos
a cuidar al noble perro.

Nevado, el nombre del can;
Tinjacá, el del cuidador,
y el dueño de la mascota,
el Padre Libertador.                           CHIPI   (Carlos Páez Ortiz)



domingo, 14 de septiembre de 2014

EL ÁRBOL SIN HOJAS

Había una vez un árbol que daba sombra al patio de una escuela permitiendo a los niños jugar en el receso protegidos de los efectos que producen los rayos directos del sol. Un día se apareció la nube oscura de la contaminación, cubrió el árbol, le envenenó las hojas y éstas cayeron al suelo sin vida. El árbol realizó un gran esfuerzo y a los pocos días logró que le retoñaran nuevas hojas. A los pocos días la nube volvió a pasar, repitiendo su acto de crueldad. Cada vez que nacían nuevas hojas la nube regresaba con su macabra tarea, hasta que el árbol se cansó y decepcionado no volvió a producir ni una sola hojita. Entonces a uno de los niños, al ver el árbol desnudo, se le ocurrió una idea. “Vamos a buscar –dijo a sus compañeritos- muchos papeles para dibujar en ellos bastantes hojas”. Los niños y las niñas se pusieron a trabajar, pintaron muchas hojas y las recortaron. Luego se subieron al árbol y las pegaron por todas las ramas de la desnuda mata. Cuando la nube regresó y vio al árbol cubierto de hojas verdecitas, lo volvió a envolver con sus gases tóxicos y se alejó segura de haberlas envenenado. Pocos días después, al ver que el árbol seguía luciendo su nutrida fronda, se acercó de nuevo para envenenar las hojas. Cansada de insistir, pensando que ya sus gases no causaban el efecto destructor, se alejó frustrada hasta desvanecerse en la nada. Al observar que el árbol volvía a retoñar, los niños quitaron las hojas de papel y dejaron que las verdaderas se desarrollaran normalmente. Así el árbol volvió a lucir su hermosa fronda,  sin temor a las maldades de la nube,  y los niños pudieron jugar de nuevo bajo su fresca y acogedora sombra.

CHIPI  (Carlos Páez Ortiz)