domingo, 23 de noviembre de 2014

DÍA DE LA ALIMENTACIÓN EN VENEZUELA Y EN EL MUNDO


El 18 de noviembre de cada año celebramos en toda Venezuela el Día de la Alimentación.
El 18 de noviembre de 1949 se creó, por decreto presidencial de Rómulo Gallegos, el Instituto Nacional de Nutrición (INN) como una respuesta al grave problema nutricional que vivía gran parte de la población venezolana. Dos años más tarde, el 18 de noviembre de 1951, en conmemoración de la fecha de creación del Instituto Nacional de Nutrición (INN), se celebró por primera vez el Día de la Alimentación.
A partir de ese momento, en toda Venezuela se escogió esa fecha como Día de la Alimentación.
Cuando se habla de la Alimentación debemos distinguirla de la nutrición.
La Alimentación es el proceso mediante el cual el ser humano ingiere alimentos para su crecimiento, desarrollo y mantenimiento de la vida y la salud.
La Nutrición por su parte, es el conjunto de funciones a través del cual el organismo utiliza, transforma e incorpora a sus tejidos los nutrientes que aportan los alimentos.
Una buena alimentación es importante para todo hombre, mujer y niño porque el desarrollo de un país depende en gran medida de ello.
También hay un Día Mundial de la Alimentación:
 La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación marca cada año el Día Mundial de la Alimentación el 16 de octubre, fecha en que fue fundada la Organización en 1945.
Los objetivos del Día Mundial de la Alimentación son:
  • estimular una mayor atención a la producción agrícola en todos los países y un mayor esfuerzo nacional, bilateral, multilateral y no gubernamental a ese fin;
  • estimular la cooperación económica y técnica entre países en desarrollo;
  • promover la participación de las poblaciones rurales, especialmente de las mujeres y de los grupos menos privilegiados, en las decisiones y actividades que afectan a sus condiciones de vida;
  • aumentar la conciencia pública de la naturaleza del problema del hambre en el mundo;
  • promover la transferencia de tecnologías al mundo en desarrollo;
  • fomentar todavía más el sentido de solidaridad nacional e internacional en la lucha contra el hambre, la malnutrición y la pobreza y señalar a la atención los éxitos conseguidos en materia de desarrollo alimentario y agrícola.

Tomado de la Universidad Simón Bolívar

http://www.nutrisimon.proyectos.usb.ve/node/16


FÁBULA DE ESOPO.

La mula.


Inflada de alimento, una mula se puso a saltar, diciéndose a sí misma:
-- Mi padre es un caballo veloz en la carretera, y yo me parezco en todo a él.
Pero llegó la ocasión en que la mula se vio obligada a correr. Terminada la carrera, muy contrariada, se acordó de pronto de su verdadero padre el asno.

Siempre debemos reconocer nuestras raíces, respetando nuestras herencias y las ajenas.











RINCÓN DEL POETA

REINA ZULIANA   L y M: Carlos Páez Ortiz

Las veces que he contemplado
desde lo alto de los Andes
el horizonte azulado
de ese lago bello y grande,
sueño que un cóndor yo soy
y que levanto mi vuelo
y cruzando por el cielo
a Maracaibo me voy.
Y aunque sé que hay muchas cosas
allá en el Zulia bonitas
iré a ver la más hermosa
la Virgen de la Chinita
y le entregaré mi ruana
como prueba de mi amor
por ser la Virgen zuliana
la Reina de mi fervor.



domingo, 16 de noviembre de 2014

NIÑOS Y NIÑAS PERIODISTAS HACEN UN PERIÓDICO

Esta semana nuevamente la algarabía de los niños invadió los espacios de nuestro diario, pues tuvimos la visita de un alegre grupo de alumnos del Centro de Educación Integral Simoncito Virgen de la Nieves, que tiene su sede en Los Curos, sector F. Según explicó la profesora Marly Colmenares, quien junto a su colega Alba Calderon acompañó a los niños, “esta visita es parte del desarrollo de un proyecto  de aprendizaje que los alumnos titularon “Niños y niñas periodistas hacen un periódico mural” En la institución se lleva todo al Periódico Escolar y este año hubo el incentivo de trabajarlo como periódico comunal. Ellos investigaron en teoría sobre lo que es el periodismo y vinimos hoy para que conozcan en físico cómo se hace un diario impreso. Esto lo logramos  través de un oficio que trajimos aquí a las oficinas del diario. Esta solicitud la recibió Recursos Humanos y se nos informó sobre el día en que seríamos recibidos. El licenciado Manuel Sira, jefe de Recursos Humanos de Frontera,  fue el encargado de guiarnos por las instalaciones del diario y quién nos explicó todos los pasos que se dan para producir el diario. Vimos, entre otras cosas, dónde los periodistas escriben sus notas, el departamento de corrección, el trabajo de los reporteros gráficos, el archivo de fotografías, los negativos que se utilizan para  quemar las planchas que luego colocan en las rotativas para imprimir el diario, las grandes bobinas de papel  y al final el producto: un ejemplar de Frontera. Queremos –indicó la profesora para despedirse- expresar nuestro agradecimiento al personal del diario Frontera por toda la colaboración que nos prestaron y por habernos abierto las puertas para esta interesante actividad”   Hasta el domingo..


CHIPI           (Carlos Páez Ortiz)

FÁBULA DE ESOPO

Las ranas y el pantano seco

Vivían dos ranas en un bello pantano, pero llegó el verano y se secó, por lo cual lo abandonaron para buscar otro con agua. Hallaron en su camino un profundo pozo repleto de agua, y al verlo, dijo una rana a la otra:
- Amiga, bajemos las dos a este pozo.
- Pero, y si también se secara el agua de este pozo, - repuso la compañera -¿Cómo crees  que subiremos entonces?

Moraleja: Al tratar de emprender una acción, analiza primero las consecuencias de ella.

                                                                                                 





RINCÓN DEL POETA.

EL NIÑO Y LA TIERRA.

Rayos, tornados, tormentas,
deshielos, inundaciones
tsunamis y terremotos
volcanes, mil explosiones
surgen de la madre Tierra
cada vez con más frecuencia
trayendo a la Humanidad
lamentables consecuencias.
Un niño le preguntó:
¿Por qué tú haces eso, Tierra,
si sabes que todo eso
me asusta mucho, me aterra?
Es que ya no aguanto más,
le dijo la Tierra al chamo,
los daños que me  producen
sin compasión los humanos.
El petróleo me lo extraen
por millones de barriles,
me dejan sin minerales
los hombres malvados, viles.
Talan selvas completitas,
cazan a mis  animales,
contaminan mares, ríos
 y para colmo de males
han envenado el aire,
que antes puro y limpio estaba…
Por eso, niño, es que estoy,
como te das cuenta…!brava!!!



CHIPI    (Carlos Paéz Ortiz)


Ejido, 07 de junio de 2013.

martes, 11 de noviembre de 2014

A PROPÓSITO DE LA GRAN NEVADA DE ESTA SEMANA NOVEMBRINA

LEYENDA DE LAS CINCO ÁGUILAS BLANCAS


 Cinco águilas blancas volaban un día por el azul del firmamento; cinco águilas enormes, cuyos cuerpos resplandecientes producían sombras errantes sobre los cerros y montañas.

   ¿Venían del Norte? ¿Venían del Sur? La tradición indígena sólo dice que las cinco águilas blancas vinieron del cielo estrellado en una época muy remota.
   Eran aquellos días de Caribay, el genio de los bosques aromáticos, primera mujer entre los indios Mirripuyes, habitantes del Ande empinado. 
   Era la hija del ardiente Zuhé y la pálida Chía; remedaba el canto de los pájaros, corría ligera sobre el césped como el agua cristalina, y jugaba como el viento con las flores y los árboles.
   Caribay vio volar por el cielo las enormes águilas blancas, cuyas plumas brillaban a la luz del sol como láminas de plata, y quiso adornar su coraza con tan raro y espléndido plumaje. Corrió son descanso tras las sombras errantes que las aves dibujaban en el suelo; salvó los profundos valles; subió a un monte y otro monte; llegó, al fin, fatigada a la cumbre solitaria de las montañas andinas. Las pampas, lejanas e inmensas, se divisaban por un lado; y por el otro, una escala ciclópea, jaspeaba de gris y esmeralda, la escala que formaban los montes, iba por onda azul del Coquivacoa.
   Las águilas blancas se levantaron, perpendicularmente sobre aquella altura hasta perderse en el espacio. No se dibujaron más sus sombras sobre la tierra.
   Entonces Caribay pasó de un risco a otro por las escarpadas sierras, regando el suelo con sus lágrimas. Invoco a Zuhé, el astro rey, y el viento se llevó sus voces. Las águilas se habían perdido de vista, y el sol se hundía ya en el ocaso.
   Aterida de frío, volvió sus ojos al Oriente, e invocó a Chía, la pálida luna; y al punto detúvose el viento para hacer silencio. Brillaron las estrellas, y un vago resplandor en forma de semicírculo se dibujó en el horizonte.
   Caribay rompió el augusto silencio de los páramos con un grito de admiración. La luna había aparecido, y en torno de ella volaban las cinco águilas blancas refulgentes y fantásticas. Y en tanto que las águilas descendían majestuosamente, el genio de los bosques aromáticos, la india mitológica de los Andes moduló dulcemente sobre la altura su selvático cantar.
   Las misteriosas aves revolotearon por encima de las crestas desnudas de la cordillera, y se sentaron al fin, cada una sobre un risco, clavando sus garras en la viva roca; y se quedaron inmóviles, silenciosas, con las cabezas vueltas hacia el Norte, extendidas las gigantescas alas en actitud de remontarse nuevamente al firmamento azul.
   Caribay quería adornar su coroza con aquel plumaje raro y espléndido, y corrió hacia ellas para arrancarles las codiciadas plumas, pero un frío glacial entumeció sus manos: las águilas estaban petrificadas, convertidas en  cinco masas enormes de hielo.
   Caribay da un grito de espanto y huye despavorida. Las águilas blancas eran un misterio, pero no un misterio pavoroso. La luna oscurece de pronto, golpea el huracán con siniestro ruido los desnudos peñascos, y las águilas blancas se despiertan.
   Erízanse furiosas, y a medida que sacuden sus monstruosas alas el suelo se cubre de copos de nieve y la montaña toda se engalana con el plumaje blanco.
   Este es el origen fabuloso de las Sierras Nevadas de Mérida.
   Las cinco águilas blancas de la tradición indígena son los cinco elevados riscos siempre cubiertos de nieve.
   Las grandes y tempestuosas nevadas son el furioso despertar de las águilas; y el silbido del viento en esos días de páramo, es el remedo del canto triste y monótono de Caribay, y el mito hermoso de los Andes de Venezuela.

Leyenda desentrañada por Tulio Febres Cordero
Publicada en el periódico Merideño EL LÁPIZ del 10/07/1895